Bolivia pone fin a los subsidios a los combustibles tras 20 años, una medida que aliviará las finanzas públicas pero genera fuerte rechazo social.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció el fin de los subsidios al precio de los combustibles, una política que se mantuvo durante dos décadas bajo gobiernos de izquierda. La decisión implica liberar los precios de la gasolina y el diésel, que hasta ahora se vendían en el mercado interno por debajo de su costo internacional, generando una fuerte carga para las finanzas del Estado.
Según explicó a Radio Francia Internacional el analista económico Gary Rodríguez, el subsidio representaba cerca del 50 % del déficit fiscal anual. Además, señaló que entre el 30 % y el 40 % del combustible subvencionado terminaba saliendo de contrabando hacia países vecinos, lo que provocaba una pérdida adicional de recursos y divisas. El experto destacó también la alta dependencia externa, ya que más del 90 % del diésel y más del 60 % de la gasolina que se consume en Bolivia es importado.
Aunque desde el punto de vista económico la medida es considerada necesaria y urgente, su aplicación ya genera un marcado descontento social. El aumento de precios ha llevado a que la gasolina casi se duplique y el diésel se triplique, lo que ha provocado que sectores como el transporte se declaren en emergencia. Analistas advierten que el principal desafío del Gobierno será sostener la decisión frente a la resistencia de sindicatos y movimientos sociales, que ya han comenzado a presionar para que se revierta la medida.

















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