La huelga ferroviaria en España comenzó tras dos accidentes mortales que dejaron 47 muertos y reavivaron las críticas al estado de la infraestructura y la financiación.
Los maquinistas de trenes iniciaron este lunes una huelga ferroviaria en España de tres días, en protesta por el deterioro de la infraestructura y la falta de inversión, a las que atribuyen dos accidentes ocurridos a mediados de enero. Las autoridades establecieron servicios mínimos de hasta el 75 % en horas punta y del 50 % el resto del día, aunque las afectaciones fueron notorias en estaciones clave como Atocha, en Madrid, donde se registraron retrasos, aglomeraciones y falta de información a primera hora.
El sindicato CCOO defendió la protesta al señalar que “los accidentes recientes no son hechos aislados”, sino consecuencia de recortes y fragmentación del servicio. Entre los pasajeros, las opiniones fueron divididas: algunos expresaron malestar por las demoras, mientras otros manifestaron comprensión y respaldo a los trabajadores, alegando que no deben operar en condiciones que pongan en riesgo su seguridad y la de los usuarios.
La huelga reavivó el debate sobre el estado de la red ferroviaria tras los siniestros de Adamuz, en Andalucía, donde una colisión dejó 46 muertos, y Gelida, en Cataluña, donde un descarrilamiento causó otra víctima mortal y múltiples heridos. En estaciones como Sants, en Barcelona, la afluencia fue inusualmente baja, reflejando la desconfianza de los usuarios ante cancelaciones y retrasos continuos, mientras crecen las demandas de una red pública más segura y bien financiada.

















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