La ampliación de Barrera de Salinidad fue inaugurada, pero barrios como Sabana Perdida, Invivienda y zonas de Los Mina denuncian que siguen sin agua.
La reciente ampliación de Barrera de Salinidad, puesta en servicio por el presidente Luis Abinader, ha generado opiniones divididas en el Gran Santo Domingo. Aunque la obra promete sumar 136 millones de galones diarios y beneficiar a casi dos millones de personas, comunidades como Sabana Perdida, Invivienda, partes de Villa Mella y sectores de Los Mina aseguran que no reciben “ni una gota de agua”, a pesar de la inauguración oficial realizada hace una semana.
En Sabana Perdida, residentes afirman que deben comprar camiones cisterna y usar bombas cuando el servicio aparece por pocas horas. Lourdes Rivera sostuvo que no sabe “ni cuándo llega el agua”, mientras que otros vecinos explicaron que el suministro puede tardar hasta ocho días. En Invivienda, los moradores dicen que el agua llega solo dos veces por semana en horario nocturno y en ocasiones ni siquiera eso, obligando al uso de tinacos y bombas eléctricas para poder almacenar el recurso.
En contraste, en El Naranjo —donde está ubicada la infraestructura del acueducto— los residentes aseguran contar con abastecimiento constante, incluso antes de la ampliación. El sistema, que capta agua del río Ozama y cuenta con un dique para evitar intrusión salina, fue diseñado para fortalecer el suministro en Santo Domingo Este y Norte. Sin embargo, las quejas persisten en varios barrios, donde los comunitarios reclaman soluciones definitivas al déficit de agua potable.

















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