Mario Serrano, exsacerdote jesuita, reflexiona sobre su decisión de abrazar la vida laica y su compromiso con la justicia social.
Mario Serrano, conocido activista por el 4% en educación y defensor de derechos sociales, habló sobre su transición de sacerdote jesuita a la vida laica. Tras 30 años en el sacerdocio, tomó la decisión de dedicarse a la promoción de la justicia y los derechos humanos desde un enfoque laico, ahora representando al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
En una entrevista, Serrano reflexionó sobre su fe: "Nunca entendí la fe disociada de la justicia y la vida". Según Serrano, su salida fue tan impactante como cuando decidió unirse a los jesuitas en 1988, inspirado por el deseo de construir una sociedad equitativa. La formación recibida con los jesuitas y su trabajo en comunidades vulnerables moldearon su compromiso con los ideales de justicia, ahora defendidos desde la vida civil.
El exsacerdote considera que su fe sigue guiando su lucha social y sus compromisos ciudadanos. "Dios me inspiró a unirme al servicio, y mi ética sigue alineada con la justicia social", afirmó, subrayando que su compromiso sigue siendo firme en la construcción de una sociedad equitativa y humana.

















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