Guerra en Oriente Medio agrava el hambre mundial y amenaza con dejar a millones sin ayuda alimentaria, especialmente a niños vulnerables.
La guerra en Oriente Medio continúa generando efectos más allá del conflicto militar y ya está impactando la seguridad alimentaria global. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó que el cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un aumento en los precios de productos básicos y combustibles, agravando la situación de millones de personas que ya enfrentaban condiciones de hambre e inseguridad alimentaria en distintas regiones del mundo.
Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), unos 320 millones de personas se encontraban en situación de inseguridad alimentaria aguda antes del agravamiento del conflicto. Su director de análisis de seguridad alimentaria, Jean-Martin Bauer, señaló que “el cierre (del estrecho) de Ormuz se traduce en un aumento del hambre” y advirtió que la situación actual recuerda la crisis mundial del costo de la vida registrada en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. El organismo también teme una interrupción en el suministro de ayuda humanitaria debido a limitaciones financieras y logísticas.
La ONU advierte que, de prolongarse la guerra durante los próximos meses, más de nueve millones de personas podrían quedarse sin asistencia alimentaria. Bauer alertó que los más afectados serán los niños menores de cinco años, especialmente en zonas vulnerables donde ya existe riesgo de hambruna. Además, el PMA prevé asistir a 1.5 millones de personas menos de las inicialmente proyectadas para 2026 debido a las crecientes dificultades operativas y presupuestarias.

















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