El cierre de fronteras en EE.UU. ha obligado a miles de migrantes, principalmente cubanos y venezolanos, a buscar refugio en México.
Tras las restricciones impuestas por el presidente Donald Trump, cientos de migrantes que aspiraban a asilo en EE.UU. han optado por regularizarse en México. Desde Tapachula hasta Tijuana, el panorama en las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) es de largas filas y esperas prolongadas.
La eliminación de la aplicación CBP One, que permitía agendar citas de asilo en EE.UU., dejó a miles sin opciones inmediatas. Ante esto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado la posibilidad de activar un programa especial de refugio. Mientras tanto, migrantes cubanos y venezolanos buscan empleo y estabilidad en territorio mexicano, evitando cruzar ilegalmente por temor a la militarización de la frontera.
El endurecimiento de las políticas migratorias ha generado incertidumbre entre quienes han pasado meses en el camino. Para muchos, quedarse en México representa la única alternativa viable ante la imposibilidad de regresar a sus países de origen debido a crisis económicas y políticas.

















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