RD intensifica acciones contra el sargazo que afecta sus playas y busca aprovecharlo en sectores como energía, agricultura y cosmética.
La República Dominicana enfrenta una nueva oleada de sargazo en sus principales destinos turísticos, como Punta Cana y Bávaro, afectando el atractivo de sus playas y generando retos para hoteleros, buceadores y pescadores. Desde empleados con carretillas hasta maquinaria especializada, se implementan diversas estrategias para retirar la macroalga, mientras el sargazo se convierte en parte del paisaje cotidiano.
El presidente Luis Abinader pidió ante la ONU que se declare al sargazo como una “emergencia regional”, debido a su impacto en el turismo, el ecosistema marino y la salud pública. Contribuye al 19 % del PIB y su proliferación amenaza corales, tortugas y la actividad pesquera, además de generar mal olor y riesgos respiratorios.
Como respuesta, el país desarrolla una estrategia nacional que incluye proteger el 30 % del territorio marino, crear una plataforma de datos abiertos y valorizar el sargazo como fuente de biomasa, fertilizantes y materia prima industrial. Junto a la Unión Europea, se instaló un Grupo de Trabajo para transformar esta crisis ambiental en una oportunidad económica.

















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