La dinastía Al Asad, que gobernó Siria por más de 50 años, terminó con la huida de Bashar al Asad tras perder Damasco.
La dinastía Al Asad, que gobernó Siria con firmeza durante más de cinco décadas, llegó a su fin el 8 de diciembre de 2024 con la huida de Bashar al Asad tras una ofensiva rebelde que tomó Damasco. Hafez al Asad inició el control familiar en 1970 con un golpe de Estado, estableciendo un régimen que, bajo su hijo Bashar, enfrentó revueltas populares, guerras civiles y presiones internacionales.
Hafez consolidó su poder con una estricta política de represión y una intervención militar clave en Líbano, donde Siria ejerció influencia durante tres décadas. Su muerte en el año 2000 llevó al poder a su hijo Bashar, quien asumió el liderazgo en medio de expectativas de reformas, que pronto se desvanecieron.
Desde 2011, Siria vivió una guerra civil marcada por enfrentamientos internos y la intervención de potencias extranjeras. El conflicto dejó medio millón de muertos y millones de desplazados. La caída final ocurrió tras una ofensiva de once días liderada por el grupo islamista HTS, forzando a Bashar al Asad y su familia a refugiarse en Moscú, poniendo fin a medio siglo de dominio familiar.

















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