Los precios del combustible en Rusia se disparan por la alta demanda y los bombardeos ucranianos contra refinerías clave, agravando la inflación.
Los precios de los combustibles en Rusia continúan en aumento debido a la fuerte demanda interna y a los bombardeos ucranianos contra refinerías, lo que ha golpeado a uno de los sectores clave de la economía. Según la agencia Rosstat, la gasolina registró un incremento del 6,7 % desde finales de 2024, mientras que la inflación alcanzó un 8,14 % en agosto.
El carburante AI-95 se cotiza en más de 82.000 rublos la tonelada, cerca de récords históricos. Aunque en Moscú no hay escasez, en varias regiones del país se han reportado largas filas y desabastecimiento, situación que preocupa a consumidores que enfrentan precios más altos y salarios estancados. Analistas atribuyen el alza al aumento de impuestos, recorte de subsidios y mayor consumo estacional, además de los ataques ucranianos a instalaciones en Samara, Riazan, Volgogrado y Rostov.
Moscú busca contener la crisis extendiendo hasta octubre la prohibición de exportar gasolina para automóviles. Pese a estas medidas, Rusia mantiene su rol como uno de los principales exportadores de crudo, aunque enfrenta la presión de sanciones y la estrategia occidental de limitar sus ingresos para financiar la guerra en Ucrania.

















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