Malasia acoge el Gran Premio de Bahrein de Fórmula 1 tras su reubicación por la guerra con Irán, marcando el regreso de la competición al circuito de Sepang.
Malasia acoge el Gran Premio de Bahrein de Fórmula 1 en una situación excepcional provocada por la guerra con Irán, que obligó a cancelar la carrera originalmente prevista en Bahrein y trasladarla al circuito de Sepang. La competición regresa así a una pista donde no se disputaba una prueba de Fórmula 1 desde 2017, aunque conservará oficialmente la denominación de Gran Premio de Bahrein tras conversaciones entre los gobiernos de ambos países.
La reubicación busca además reducir el impacto económico generado por la cancelación de las carreras de Bahrein y Arabia Saudí, después de los ataques iraníes en respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel. Bahrein mantendrá una importante presencia durante el evento, con marcas, gastronomía y cientos de oficiales desplazados hasta Malasia. El príncipe heredero y primer ministro bareiní, Salman bin Hamad Al Khalifa, afirmó que la decisión representa el “compromiso y la pasión” de su país por la Fórmula 1.
La carrera también estará condicionada por las particulares condiciones de Sepang, donde existen posibilidades de fuertes lluvias y tormentas eléctricas durante el fin de semana. A esto se suma una neblina provocada principalmente por incendios forestales y de turberas en Indonesia, que ha afectado la visibilidad y la calidad del aire. La Fórmula 1 aseguró que monitorea la situación y sostuvo que “no hay absolutamente ningún riesgo para el evento y las condiciones en las que se está llevando a cabo no están en ningún nivel de preocupación”.

















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