El gobierno de Donald Trump implementó un nuevo examen de ciudadanía más exigente, con 128 preguntas y requisitos adicionales para los solicitantes.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) comenzó a aplicar un nuevo examen de ciudadanía más extenso y exigente, como parte de las políticas del presidente Donald Trump para endurecer el proceso de naturalización. Esta nueva versión, centrada en la educación cívica, incorpora 128 posibles preguntas —28 más que la versión anterior—, de las cuales los aspirantes deben responder correctamente al menos 12 de 20 para aprobar.
Diseñado durante el primer mandato de Trump (2017-2021), el examen había sido descartado por la administración de Joe Biden, que reinstauró la versión de 2008. Sin embargo, la Casa Blanca decidió restablecerlo con un enfoque más profundo en historia y gobierno. Matthew Tragesser, portavoz del USCIS, calificó la medida como “crucial” y “la primera de muchas”, destacando que el objetivo es garantizar que los nuevos ciudadanos “se integren plenamente y contribuyan al desarrollo del país”.
Además del examen, el gobierno estadounidense reintrodujo revisiones más estrictas, incluyendo investigaciones de antecedentes más rigurosas, entrevistas a vecinos y compañeros de trabajo, y criterios ampliados sobre el “buen carácter moral”. Entre los factores positivos destacan la estabilidad laboral, la conducta financiera responsable y la participación comunitaria, mientras que infracciones reiteradas, incluso de tránsito, podrán considerarse descalificadoras. Con estas medidas, Trump busca reforzar la integridad del proceso y asegurar que solo quienes cumplan con todos los requisitos puedan obtener la ciudadanía estadounidense.

















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