Pequeños comerciantes temen que los aranceles de Trump disparen los precios y afecten sus ventas y empleos.
Los nuevos aranceles impuestos por Donald Trump amenazan el futuro de miles de pequeños comerciantes en Estados Unidos. Con un gravamen global del 10 % y tasas aún más altas para países clave como China, Corea del Sur, Japón y la Unión Europea, la incertidumbre económica se ha extendido a diversos sectores, especialmente al de alimentos y automóviles, altamente dependientes de las importaciones.
El sector automotriz es uno de los más golpeados, con aranceles de hasta 25 % que afectan a marcas extranjeras como Toyota, Kia, BMW y Volkswagen. Loukas Michael, gerente de un concesionario de autos usados en Arlington, expresó su preocupación por el impacto que tendrá en sus ventas: “Todo está muy caro y va a estarlo más”, afirmó. Estudios prevén que los precios de vehículos aumenten entre 2,500 y 20,000 dólares debido a las nuevas tarifas.
La preocupación se extiende también a la canasta básica. Estados Unidos no produce suficientes alimentos para cubrir la demanda interna, y muchos de los productos en supermercados provienen del extranjero. Consumidores como Belinda, una guatemalteca residente en Arlington, temen que los precios de frutas y verduras frescas se disparen, afectando sus hábitos alimenticios. En este contexto, la incertidumbre por los despidos en agencias gubernamentales y el temor al desempleo agravan la situación, mientras las pequeñas tiendas que dependen de productos importados temen por su viabilidad en el corto plazo.

















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