Millones de turistas visitan Tokio para presenciar la floración de los cerezos, una tradición que este año alcanzó su punto máximo en marzo.
Tokio se viste de rosa y blanco con la floración plena de los cerezos, un espectáculo que cada primavera atrae a millones de turistas y locales. La variedad “somei yoshino”, la más popular en Japón, fue declarada oficialmente en floración por la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), marcando el inicio del hanami, la tradicional contemplación de flores.
Desde parques hasta avenidas, las multitudes se reúnen para hacer fotos, organizar picnics y disfrutar del paisaje efímero que simboliza la belleza transitoria de la vida. Visitantes como Christian Sioting, desde Filipinas, y Ralf Ng, desde Hong Kong, expresaron su emoción por presenciar en persona el fenómeno natural, que consideran una experiencia única.
Según la JMA, el cambio climático y el calor urbano están adelantando en promedio la floración del sakura en 1,2 días por década. A esto se suma el impacto positivo del debilitamiento del yen, que ha impulsado la llegada de más de tres millones de visitantes extranjeros solo en marzo, una cifra récord para Japón.

















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