Cárceles en Santiago y San Francisco de Macorís enfrentan insalubridad, chinches, hacinamiento extremo y atención médica insuficiente, según denuncias.
Las cárceles en los palacios de justicia de Santiago y San Francisco de Macorís atraviesan una grave crisis sanitaria, marcada por denuncias de plagas de chinches y sobrepoblación extrema. Ramona Curiel, excoordinadora de la Defensa Pública en Santiago, informó sobre múltiples quejas de internos y sus familiares acerca de la presencia de chinches en los colchones, atribuidas a la humedad y falta de higiene en las instalaciones.
El hacinamiento también es un problema crítico. En la cárcel de San Francisco de Macorís, con capacidad para 200 personas, actualmente se alojan 417 internos, lo que duplica su capacidad. Según la Oficina de la Defensa Pública, esta situación afecta tanto a preventivos como a condenados, agravando las ya precarias condiciones.
Adicionalmente, internos con problemas de salud mental enfrentan dificultades para recibir atención en el Hospital Regional Universitario San Vicente de Paul. Edwin Marine, coordinador de la Defensa Pública, señaló diagnósticos repetitivos y limitados, lo que pone en duda la eficacia del tratamiento ofrecido.

















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