Cuba impide la repatriación de divisas a empresas extranjeras y propone cuentas restringidas como alternativa.
Las autoridades cubanas han informado a diversas empresas extranjeras que no podrán repatriar las divisas acumuladas en sus cuentas bancarias en la isla, lo que ha provocado un notable malestar en el sector empresarial internacional. Varias compañías afectadas han recurrido a sus respectivos gobiernos para expresar su descontento, alegando que los fondos no pertenecen al Estado, sino a las propias firmas, y que ahora solo pueden utilizarlos dentro del país.
Como alternativa, el gobierno ofrece abrir un nuevo tipo de cuentas bancarias en divisas, limitadas a capital fresco proveniente del exterior y sin posibilidad de transferir fondos ya existentes. Aunque algunas firmas ya están utilizando esta modalidad —implantada primero en empresas vinculadas al conglomerado militar GAESA— muchas otras desconfían por experiencias pasadas con instrumentos financieros como el CUC o la MLC.
Este giro económico refleja la crítica situación financiera del país, con falta de liquidez, inflación, restricciones cambiarias y un sistema bancario estatal debilitado. Cuba depende de importaciones para cubrir el 80% de su consumo, en medio de una crisis prolongada agravada por la pandemia, sanciones de EE. UU. y fallidas políticas internas. Ante este panorama, el gobierno busca captar divisas mediante bancarización, dolarización y nuevos esquemas de gestión, como el autofinanciamiento parcial en sectores estratégicos.

















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