El Cibao presenta serios desafíos educativos para el nuevo ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, incluyendo falta de docentes, crisis por intoxicaciones y planteles en mal estado.
Luis Miguel De Camps asumió como nuevo ministro de Educación en medio de un panorama complejo en el Cibao, donde se acumulan problemas como la falta de docentes, personal de apoyo y administrativo, intoxicaciones por pesticidas, escuelas en construcción y demolidas, y estudiantes recibiendo clases en iglesias y funerarias.
En San Francisco de Macorís, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) ha liderado protestas debido a las intoxicaciones por pesticidas en planteles cercanos a parcelas agrícolas. También demandan mejoras en infraestructura y nombramientos de personal.
En La Vega, la situación es similar, con protestas por la falta de personal en las escuelas y el impacto de las fumigaciones en la salud de estudiantes y maestros. Santiago enfrenta una crisis por déficit de docentes y carencia de espacios educativos adecuados, con niños recibiendo clases en una capilla tras la demolición de un plantel escolar.
Los dirigentes de la ADP en la región esperan que De Camps esté abierto al diálogo y busque soluciones a los problemas que afectan al sector educativo.

















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