El Real Madrid vence al Alavés sin convencer en Mendizorroza, con un juego irregular y un triunfo decidido por una acción aislada.
El Real Madrid logró una victoria trabajada ante el Alavés en Mendizorroza, aunque volvió a dejar dudas en su rendimiento colectivo. El equipo dirigido por Xabi Alonso sumó los tres puntos gracias a una acción decisiva de Vinicius, determinante pese a un partido errático, y a la eficacia puntual de Mbappé y Rodrygo. El triunfo alivió la presión sobre el técnico, pero no disipó las críticas por un juego plano y falto de continuidad.
El conjunto blanco comenzó con dominio territorial y una propuesta clara, con Tchouameni iniciando la salida de balón casi como central y los laterales muy abiertos. Sin embargo, la falta de desmarques y de un referente claro en el área volvió previsible el ataque. Tras el primer gol, el Madrid perdió intensidad, se apagó en la presión y permitió que el Alavés creciera, encontrando el empate tras una acción bien elaborada que ni siquiera Courtois pudo evitar, pese a su actuación destacada.
En el tramo final apareció la única jugada verdaderamente desequilibrante de Vinicius, que terminó en el gol de la victoria y desató la celebración en el banquillo madridista. El triunfo dejó sensaciones encontradas: eficacia sin brillo, rutina sin alegría y una fragilidad que reaparece cuando el equipo pierde el control del partido. El Real Madrid ganó, pero sigue sin convencer, una constante que Xabi Alonso aún no logra corregir.

















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