El sistema electoral estadounidense permite ganar la presidencia con menos votos populares al obtener 270 votos del Colegio Electoral.
El sistema electoral de Estados Unidos se caracteriza por permitir que un candidato llegue a la presidencia sin obtener la mayoría de votos populares. Este fue el caso de Donald Trump en 2016 y de George W. Bush en 2000, quienes ganaron con millones de votos menos que sus rivales al alcanzar los 270 votos electorales requeridos en el Colegio Electoral.
Creado en la Constitución de 1787, el Colegio Electoral fue una medida intermedia para elegir al presidente sin recurrir al Congreso ni al sufragio directo. Cada estado cuenta con un número de electores igual a sus representantes en el Congreso, y en la mayoría de los casos, el candidato que gana en un estado se lleva todos sus votos electorales.
La polémica sobre este sistema se acentúa cada ciclo electoral, especialmente cuando un candidato gana la presidencia sin la mayoría popular, como ha ocurrido en cinco ocasiones. En 2020, la Corte Suprema dictaminó que los electores deben respetar el voto popular, aunque algunos estados solo imponen multas a los "electores desleales".

















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