La clasificación de Haití al mundial desató celebraciones pese a la violencia, marcando su retorno al torneo tras más de 50 años.
Cientos de haitianos salieron a las calles de Puerto Príncipe para celebrar la clasificación de su selección nacional al mundial, la segunda en su historia después de su participación en 1974. A pesar de la violencia que afecta al país, los aficionados festejaron el triunfo por 2-0 frente a Nicaragua en la última jornada del Grupo C, celebración que incluyó disparos al aire y cánticos en zonas que permanecen en oscuridad por las fallas de suministro eléctrico.
Debido a la inseguridad, Haití debió disputar sus partidos fuera del país, siendo Curazao la sede de esta jornada, ya que el Stade Sylvio Cator sigue bajo control de bandas armadas. Sin embargo, la clasificación fue recibida como un aliento nacional. El presidente del Consejo Presidencial de Transición, Laurent Saint-Cyr, expresó su “más sincera enhorabuena” y destacó que este logro, alcanzado en una fecha simbólica, devuelve esperanza y unión al pueblo.
El primer ministro Alix Didier Fils-Aimé calificó el pase como “otra victoria y otra página de la historia”, mientras embajadas como las de Francia y Estados Unidos felicitaron al equipo. Ambos países resaltaron la resiliencia del grupo dirigido por Sébastien Migné, que vuelve a colocar el nombre de Haití en el mapa futbolístico mundial tras más de cinco décadas.

















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