La OMSA pierde terreno en el transporte del Gran Santo Domingo y hoy funciona como apoyo frente al Metro, el Teleférico y corredores privados.
La OMSA pierde terreno en el transporte del Gran Santo Domingo tras años en los que el sistema estatal aspiró a convertirse en el eje del transporte público. Hoy su papel parece haberse reducido a una función de apoyo dentro de un sistema cada vez más diverso, donde conviven el Metro, el Teleférico, corredores privados y el transporte tradicional. Un ejemplo reciente ocurrió durante un apagón general que paralizó el Teleférico de Santo Domingo, momento en el que se dispuso un servicio gratuito de autobuses de la OMSA para movilizar a los usuarios afectados.
En distintas paradas de la ciudad, como en la intersección de la Prolongación 27 de Febrero con la avenida Los Beisbolistas, los usuarios esperan bajo el sol la llegada de los autobuses del sistema estatal. Muchos prefieren esperar el pasaje de 15 pesos de la OMSA antes que abordar las llamadas “voladoras”, que cobran hasta 40 pesos por pasajero. Sin embargo, la espera suele prolongarse y cuando finalmente llega el autobús, en ocasiones lo hace con señales evidentes de desgaste, rutas modificadas y condiciones incómodas para los pasajeros.
Dentro de los vehículos se mezclan calor, humedad y discusiones ocasionales entre usuarios y personal del transporte, reflejando las tensiones cotidianas del sistema. A pesar de las dificultades, muchos pasajeros continúan utilizándolo por su bajo costo, mientras otros optan por alternativas conectadas con el Metro o el Teleférico que permiten trasladarse por la ciudad con mayor rapidez. Así, la OMSA permanece como una pieza del sistema de movilidad urbana, aunque lejos del protagonismo que alguna vez se proyectó para el transporte público estatal.

















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