El deterioro del puente Gregorio Luperón sobre el río Ozama inquieta a residentes por oxidación, vibraciones y abandono estructural.
El puente Gregorio Luperón, conocido como el puente de La Barquita, atraviesa el río Ozama conectando Los Mina con Sabana Perdida, pero su estado actual ha generado profunda preocupación entre los residentes. Aunque su superficie permite el paso diario de vehículos livianos y pesados, debajo se evidencian estructuras corroídas, concreto desprendido y barras oxidadas sin mantenimiento.
Construido en 1978, durante el mandato de Joaquín Balaguer, este paso no ha recibido intervenciones estructurales importantes desde entonces, según testimonios de vecinos. Las columnas están cubiertas de moho y el interior del puente retumba por las vibraciones del tránsito constante. Ante este panorama, los ciudadanos exigen al Ministerio de Obras Públicas su reparación urgente.
La alarma ha crecido tras recientes tragedias por negligencias estructurales, como la del Jet Set, motivando a usuarios en redes a denunciar otras infraestructuras en peligro. La comunidad de La Barquita teme que la inacción de las autoridades provoque una desgracia.

















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