Criticamos con vehemencia los excesos de la Policía Nacional y urgimos a esta entidad del Estado a respetar la libertad de tránsito y evitar abusos de sus agentes, actuando en todo momento en el marco de la ley.
En el corazón de la República Dominicana resuena la promesa de seguridad ciudadana, un eco que debería rebotar en las paredes de cada hogar y resonar en las calles y avenidas de nuestras barrios y ciudades. Sin embargo, declaraciones recientes del portavoz de la Policía Nacional, el coronel Rafael Tejeda Baldera, han sembrado una semilla de inquietud entre la población. La advertencia de que individuos con un "perfil sospechoso" serán detenidos y depurados durante las festividades no solo se siente como una sombra que cae sobre el espíritu festivo, remembrando prácticas de abusos del pasado, sino también como una potencial nublada sobre los derechos civiles que son pilares de nuestra sociedad.
El coronel Baldera destaca los supuesto resultados positivos de esta estrategia, aludiendo a un, tambien supuesto descenso estadístico en la criminalidad gracias al Operativo Navideño 2023: Proteger y Servir. Pero ¿a qué costo se consigue este supuesto descenso de la criminalidad? La disyuntiva entre la seguridad y la libertad es una balanza que requiere un equilibrio delicado, y las acciones "preventivas" no deben convertirse en un pretexto para la restricción de las libertades de las personas.
"La seguridad no debe ser un espectro que asusta, sino un guardián que protege".
La Constitución Dominicana es clara en su artículo 46, garantizando la libertad de tránsito. Este derecho fundamental se ve amenazado cuando la subjetividad de un perfil sospechoso se convierte en criterio para detener a los ciudadanos. La discrecionalidad de este juicio, basada en apariencias o comportamientos, es un terreno resbaladizo que puede conducir al abuso y la discriminación.
Es imperativo que las fuerzas del orden se adhieran no solo a la letra, sino al espíritu de la Constitución y la ley, garantizando la libertad de asociación y reunión, como lo estipulan los artículos 47 y 48 de nuestra Carta Magna. Los ciudadanos dominicanos merecen transitar libremente, sin el temor de ser juzgados y detenidos por cómo lucen o se comportan.
Hago un llamado al coronel Baldera y a la Policía Nacional para que se procedan con cautela. Las declaraciones que perfilan la acción policial deben ser medidas y calibradas, para no enviar un mensaje erróneo a los agentes en el terreno. Deben ser educadores en derechos, no ejecutores de juicios sumarios.

















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