La escalada de tensiones entre EE.UU. y Cuba motivó nuevas alertas de viaje por la crisis energética, la escasez de alimentos y el deterioro de servicios, afectando al turismo.
La escalada de tensiones entre Estados Unidos y Cuba, junto al endurecimiento del asedio petrolero de Washington, ha llevado a varios Gobiernos de América y Europa a emitir nuevas advertencias a sus ciudadanos sobre viajes a la isla. Las alertas citan el agravamiento de la crisis energética, la escasez de combustible y las dificultades para acceder a bienes esenciales como alimentos, agua y medicamentos, un escenario que amenaza directamente a uno de los sectores clave de la economía cubana: el turismo.
Países tradicionalmente emisores de visitantes, como Canadá, España y el propio Estados Unidos, han actualizado sus recomendaciones en las últimas semanas. Argentina sugirió directamente evitar o posponer viajes turísticos, mientras Canadá advirtió que la situación en Cuba es “impredecible” y podría afectar la disponibilidad de vuelos. El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido alertó sobre apagones que pueden superar las 24 horas y la posibilidad de cancelaciones de planes turísticos por falta de combustible.
Las embajadas de España y Ucrania también han difundido avisos a sus ciudadanos, subrayando la debilidad del sistema eléctrico cubano, la escasez de medicamentos y la necesidad de extremar precauciones. Este contexto se suma a un turismo que ya venía en retroceso por las sanciones estadounidenses, la pandemia y la crisis económica interna. Tras alcanzar un récord de 4.7 millones de visitantes en 2018, Cuba cerró 2025 con apenas 1.8 millones de turistas internacionales, una caída que se profundiza ante el actual escenario de tensiones geopolíticas y desabastecimiento.

















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