Tom Cruise brilló en Cannes con el estreno de “Misión: Imposible. Sentencia final”, una saga que marcó tres décadas de su carrera.
Tom Cruise volvió a ser el centro de todas las miradas durante el estreno en Cannes de Misión: Imposible. Sentencia final, el supuesto cierre de la saga que lo ha acompañado por más de 30 años. Sin efectos especiales ni maniobras aéreas, el actor fue el gran espectáculo de la jornada, firmando autógrafos y posando junto al elenco frente a una multitud que lo aclamó desde la Croisette.
Acompañado del director Christopher McQuarrie y parte del reparto, Cruise ascendió por la alfombra roja mientras sonaba la icónica melodía de Lalo Schifrin. La proyección de la película comenzó con retraso, pero el entusiasmo no decayó. Este momento marca la culminación de una franquicia que ha llevado al actor al límite físico, pues sigue rodando sus escenas de acción sin dobles. “No tengo miedo de lo desconocido, lo enfrento con curiosidad”, dijo durante una charla previa con McQuarrie.
Aunque la saga del agente Ethan Hunt parece llegar a su fin, Cruise no se detiene. Su próximo proyecto será junto al director Alejandro González Iñárritu, dando un giro hacia el cine de autor. En Cannes, Cruise no solo celebró una película, sino una vida entera dedicada al riesgo, la acción y la pasión por el cine.

















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