A más de un mes del asesinato de un empleado de seguridad, la UASD aún no implementa los controles prometidos y la comunidad universitaria denuncia vulnerabilidad.
Tras el homicidio del empleado Lyedgers Tameydshi Encarnación Peña el 16 de octubre, la UASD anunció un plan de seguridad que incluiría nuevos vehículos, motores, brazos electrónicos y un sistema de transporte interno para los estudiantes. Sin embargo, al recorrer el campus, alumnos y trabajadores aseguraron que no han visto ninguna medida en marcha y que todo continúa igual en los accesos y áreas comunes.
Los estudiantes sostienen que no existe control de entrada, que no se exigen credenciales y que el campus permanece oscuro en horas de la noche, lo que aumenta la sensación de inseguridad. Empleados con años de servicio indicaron que antiguos mecanismos de control han desaparecido, y que actualmente apenas hay personal vigilando los parqueos. Incluso visitantes que no pertenecen a la institución afirmaron que ingresan sin ser cuestionados.
Mientras tanto, la justicia impuso prisión preventiva contra el estudiante acusado del crimen, Alexander Jiménez Garban, quien deberá cumplir la medida en Najayo Hombres. A pesar de los anuncios oficiales sobre el “Plan Estratégico de Seguridad Universitaria”, la comunidad universitaria continúa a la espera de acciones concretas que garanticen su protección.

















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