En medio de los escombros de una iglesia en Líbano, un pequeño árbol de Navidad simboliza la esperanza y resistencia de la comunidad local.
En el sur del Líbano, un árbol de Navidad se erige entre las ruinas de la iglesia melquita de San Jorge, destruida tras un bombardeo israelí. Aunque la estructura del siglo XVIII quedó devastada, Georges Elia, feligrés local, colocó un modesto árbol para mantener viva la tradición navideña en medio de la tristeza.
La iglesia, que servía a 30 familias, ha sido dañada en tres conflictos distintos desde 1978. Este último ataque, parte de la escalada bélica entre Israel y Hezbollah, dejó a la comunidad desplazada y enfrentando una reconstrucción que costará cerca de 3 millones de dólares.
El sacerdote Maurice el Khoury ahora celebra misa en una pequeña sala subterránea, recordando a los fieles que la verdadera esencia de la Navidad reside en su fe y resiliencia. "Esta sala se parece más a la cueva donde nació Jesús", afirmó, destacando la fortaleza de su comunidad.

















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