El choque de trenes en España deja al menos 69 muertos y 70 denuncias de desaparición. Autoridades trabajan en la identificación de víctimas mientras investigan posibles fallas en el sistema ferroviario.
El choque de trenes en España ha dejado al menos 69 personas fallecidas y 70 denuncias de desaparición, mientras las autoridades intensifican las labores de identificación de las víctimas en Castilla-La Mancha. La tragedia ocurrió cerca del municipio de Urda, cuando un tren de Renfe que viajaba desde Madrid hacia Sevilla impactó por detrás a una unidad de la compañía Iryo que permanecía detenida sobre las vías. En Toledo, familiares de los pasajeros aguardan noticias sobre sus seres queridos, mientras los equipos forenses realizan autopsias y análisis de ADN para establecer las identidades. El presidente regional, Emiliano García-Page, advirtió que las denuncias de desaparición podrían corresponder a personas fallecidas todavía sin identificar y señaló que "No descartamos que pueda haber más fallecidos".
Los equipos de emergencia continúan examinando los vagones destruidos con ayuda de grúas y perros especializados, mientras avanzan los procedimientos judiciales. Según las autoridades, se habían practicado 48 autopsias y notificado cinco identificaciones a familiares, además de mantenerse 39 personas hospitalizadas con una evolución generalmente favorable. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que las instituciones trabajan para ofrecer respuestas a los afectados. "Estamos trabajando de manera incansable todos los poderes del Estado" para proporcionar "la mayor información cuanto antes de manera fehaciente a los familiares de las víctimas", manifestó. La magnitud del accidente ha provocado preocupación nacional, especialmente porque ocurre después de otra colisión ferroviaria registrada en enero, que dejó 46 fallecidos.
Las investigaciones preliminares apuntan a una posible avería informática que obligó a detener varios trenes, seguida de una presunta instrucción incorrecta desde el centro de control de Madrid para reanudar la circulación. De acuerdo con los primeros informes, el tren de Renfe habría impactado contra la unidad detenida a una velocidad estimada de entre 160 y 200 kilómetros por hora. El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el accidente como "verdaderamente inverosímil", mientras Sánchez reconoció que "Hay una confianza quebrada en el sistema de alta velocidad de nuestro país".

















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